Dejan Bodiroga: amo y señor del baloncesto europeo (I)

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Dos oros mundiales, una plata olímpica y tres oros europeos con su selección, tres Euroligas, seis Ligas (en Italia, Grecia y España), MVP del Mundial’98, dos veces MVP de la Final Four… En la historia del basket FIBA cuesta encontrar jugadores con un palmarés comparable tanto en lo colectivo como en lo individual. La carta de presentación de Dejan Bodiroga es apabullante. Una hoja de servicios que permite hacerse una idea rápida de la dimensión que alcanzó sobre la pista. A partir de esta visión periférica, el presente artículo intenta desmenuzar la increíble carrera del astro balcánico. Busca situar personajes, conocer circunstancias, contextualizar momentos estelares. En definitiva, acercarse al fenomenal escolta con una perspectiva más completa y adecuada, desde sus primeros pasos en Zrenjanin hasta la borrachera de gloria con Panathinaikos, Barcelona y el equipo nacional yugoslavo.

Dejan Bodiroga nació el dos de marzo de 1973 en la pequeña localidad serbia de Zrenjanin. De niño se entretenía con el fútbol, pero acabó reclutado en las categorías inferiores del Masinac, el club de baloncesto de su ciudad natal. A los 15 años subió a la primera plantilla gracias a la aprobación de Miograd Nikolic, exinternacional yugoslavo. Con esa edad, Bodiroga ya medía 2,05 metros, aunque el físico nunca fue lo más importante para él. Las primeras pinceladas de su descomunal talento quedaron trazadas con una precocidad inusual. Kresimir Cosic, uno de los mejores pívots europeos de la historia, alucinó con el potencial de Dejan durante el Campus de Pula de 1989. Cosic trabajaba para el Zadar y no paró hasta que Bodiroga recaló en el conjunto croata. Demasiado bonito si no fuese porque el prometedor jugador se había comprometido antes con el KK Vojvodina (firma de contrato incluida). La Federación Yugoslava no dudó en sancionar a Dejan. Durante la temporada 89-90, no podría disputar partidos oficiales con la primera plantilla del Zadar. Lejos de lamentarse, Bodiroga utilizó ese período de ostracismo competitivo para pulir unas privilegiadas cualidades. Todavía no había cumplido los 17 años, pero se ejercitaba con naturalidad entre los componentes de uno de los equipos punteros de la antigua Yugoslavia.

Aquellos meses contemplaron interminables sesiones de técnica individual en la sombra. Slavko Trninic, técnico forjador, entre otros, de Toni Kukoc y Arijan Komazec, asumió, junto a Josip Grdovic, la responsabilidad en la formación de ese adolescente de insondable talento. Trninic dirigió al Zadar en el curso 90-91, el año del estreno de Dejan al más alto nivel. El Zadar, liderado por Komazec, cedió en semifinales de liga ante la histórica Jugoplastika. En ese cruce, Bodiroga llegó a estar emparejado con Toni Kukoc, gran figura del baloncesto europeo con la que empezaba a ser comparado. Dejan apuntaba a estrella, pero el escenario de su progresión quedó alterado de una manera cruel: con el comienzo de la guerra entre las repúblicas yugoslavas.

La feliz aparición de Tanjevic

El terrible conflicto complicó la situación de Bodiroga, un serbio residente en Croacia. En este marco inestable, Dejan optó por la vía más segura. Aprovechó una gira de pretemporada del Zadar en Grecia para desaparecer de la concentración e ir en busca de Kresimir Cosic, su primer valedor. Cosic, entonces entrenador del AEK de Atenas, no fue el único que se interesó por las intenciones de Bodiroga. Varios conjuntos helenos intentaron la contratación del joven prodigio. El problema residía en que exigían su nacionalización, extremo desechado por Dejan. Ante este contratiempo, Cosic no permaneció de brazos cruzados. Llamó a su amigo Bogdan Tanjevic, prestigioso técnico balcánico, y le habló de las excepcionales condiciones de aquella promesa recién entrada en la mayoría de edad. En cuanto Tanjevic, preparador del Stefanel Trieste, vio en directo a Bodiroga, fue consciente del fenómeno que Cosic le estaba sirviendo en bandeja.

Dejan había encontrado el amparo de uno de los mejores maestros, pero volvió a aparecer un obstáculo imprevisto. El Stefanel tenía todas las fichas cubiertas. Además, el espigado jugador ocupaba plaza de extranjero. Como en su etapa en el Zadar, Bodiroga no tuvo más remedio que pasar una temporada (91-92) sin competir a nivel de clubes. Como en su etapa en el Zadar, Bodiroga convirtió una contrariedad inesperada en una oportunidad de crecimiento. Se dedicó a depurar su elegante juego bajo los sabios consejos de Tanjevic y el mítico Aza Nikolic, asesor de Bogdan en el Stefanel. Ese nuevo curso en soledad (sólo pudo competir con la selección yugoslava júnior) acabó de moldear las cualidades del fenómeno en ciernes. En la temporada 92-93, Dejan se convirtió en el extranjero más joven en debutar en la Lega. Tenía 19 años, una edad que no le impidió mostrarse a Europa como una figura de la durísima competición transalpina. Era la época en la que los grandes clubes italianos tiraban de millones como si no hubiese mañana. Bodiroga se empeñó desde el primer partido en recortar diferencias con Benetton o Virtus. Se trataba, a medio plazo, de colocar al modesto Stefanel en la élite del baloncesto italiano y, por qué no, continental. Una misión de enorme dificultad.

Con su nuevo club, Dejan regaló actuaciones descollantes, como los 32 puntos endosados a la Benetton de Kukoc o los inconcebibles 51 (63 de valoración) con los que castigó al Reggio Calabria de Volkov. Conviene recordar de nuevo el marco en el que se produjeron esos números. Venían de parte de un joven recién llegado que disputó muchos partidos en la posición de base. Con 2,05 metros. Aquel año acabó con el Stefanel en un meritorio sexto puesto en fase regular. En el playoff, el Cantú ejerció de verdugo. La semilla estaba enterrada en el lugar justo. Sólo había que esperar a que creciese un poco más.

En el curso 93-94, la barrera en el torneo doméstico se situó en semifinales, donde el Scavolini Pesaro de Carlton Myers firmó la sentencia. La mejora de las prestaciones colectivas fue aún más evidente en la Copa Korac, competición en la que los chicos de Tanjevic alcanzaron la final. Allí cayeron frente al PAOK de Branislav Prelevic y Walter Berry. La lógica decepción no ocultó la satisfacción por la progresión deportiva de la institución. En este nuevo contexto, la empresa Stefanel abandonó Trieste. Milán fue su destino. El histórico Olimpia aguardaba expectante el desembarco de la base de aquel conjunto ascendente: Tanjevic, Bodiroga y algunos nacionales de un nivel considerable (FuckaDe PolGentile…). Las expectativas para la temporada 94-95 eran elevadas, pero la realidad, tozuda, volvió a ejercer de freno. El Stefanel seguía por detrás de los mejores en Italia (perdió en el quinto partido contra la Buckler Bolonia de un estelar Danilovic, de nuevo en semifinales de la Lega) y, por segunda vez, se quedó a las puertas de conquistar la Copa Korac, víctima del Alba Berlin de Sasha Obradovic y Teoman Alibegovic. Entre tanto, la dimensión como jugador de Bodiroga, ubicado desde hacía tiempo en la posición de “2”, no pasaba desapercibida para el radar de la NBA. En el Draft de 1995, Sacramento Kings eligió al serbio en la segunda ronda (puesto 51).

Bodiroga era una figura emergente reconocida en Italia y en el resto del continente. En los cuatro años que jugó en el Stefanel rondó los 20 puntos por partido. En el curso 95-96, su última temporada en Milán, promedió 23.3, con un impresionante 70,4 % en tiros de dos. Su progresión hacia el estrellato fue favorecida por la marcha de Danilovic a los Miami Heat. El Stefanel, comandado por Dejan y con el fichaje ilustre del exNBA Rolando Blackman, aprovechó la baja de Pedrag para conquistar, al fin, el Scudetto. Los pupilos de Tanjevic se deshicieron en semifinales de la propia Buckler (reforzada con Komazec) y en la final superaron al otro equipo de Bolonia, la Fortitudo de ScarioloDjordjevic y Myers, por tres victorias a una. Habían conseguido sentarse en el trono de una de las ligas más duras de Europa. Ese curso también triunfaría en la Copa, en una final resuelta ante el Verona con Blackman de MVP (90-72, con 28 puntos de Rolando y 20 de Dejan). Una gesta, en forma de doblete, impensable sin la contribución de Bodiroga. Sin aquella recomendación de Cosic a Tanjevic en 1991…

bodirogacska

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